Anatomia femenina

Anatomia femenina

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Imagen de la mujer virginiana

Estas partes son internas; la vagina se une a los órganos externos en la vulva, que incluye los labios, el clítoris y la uretra. La vagina está unida al útero a través del cuello uterino, mientras que el útero está unido a los ovarios a través de las trompas de Falopio. A determinados intervalos, los ovarios liberan un óvulo, que pasa a través de las trompas de Falopio al útero.
Si en este tránsito se encuentra con un espermatozoide, éste penetra y se fusiona con el óvulo, fecundándolo. La fecundación suele producirse en los oviductos, pero puede ocurrir en el propio útero. El cigoto se implanta entonces en la pared del útero, donde comienza el proceso de embriogénesis y morfogénesis. Cuando se desarrolla lo suficiente como para sobrevivir fuera del útero, el cuello uterino se dilata y las contracciones del útero impulsan al feto a través del canal del parto (vagina).
Los óvulos son más grandes que los espermatozoides y se han formado cuando nace un bebé anatómicamente femenino. Aproximadamente cada mes, un proceso de oogénesis madura un óvulo para enviarlo por la trompa de Falopio unida a su ovario en espera de la fecundación. Si no es fecundado, este óvulo es expulsado del sistema a través de la menstruación.

Dibujo de anatomía femenina

Los labios mayores son pliegues de tejido relativamente grandes y carnosos que encierran y protegen los demás órganos genitales externos. Son comparables al escroto en los hombres. Los labios mayores contienen glándulas sudoríparas y sebáceas, que producen secreciones lubricantes. Durante la pubertad, aparece vello en los labios mayores.
Los labios menores (literalmente, labios pequeños) pueden ser muy pequeños o tener hasta 5 cm de ancho. Los labios menores se encuentran justo dentro de los labios mayores y rodean las aberturas de la vagina y la uretra. Los labios menores tienen un color rosado gracias a una gran cantidad de vasos sanguíneos. Durante la estimulación sexual, estos vasos sanguíneos se llenan de sangre, lo que hace que los labios menores se hinchen y se vuelvan más sensibles a la estimulación.
Los labios mayores y el perineo están cubiertos por una piel similar a la del resto del cuerpo. En cambio, los labios menores están revestidos de una membrana mucosa, cuya superficie se mantiene húmeda gracias al líquido secretado por células especializadas.
La abertura de la vagina se llama introito. El orificio vaginal es la entrada del pene durante las relaciones sexuales y la salida de la sangre durante la menstruación y del bebé durante el parto.

Anatomía masculina y femenina

La reproducción es el proceso por el que los organismos crean más organismos como ellos. Pero aunque el sistema reproductor es esencial para mantener viva una especie, a diferencia de otros sistemas corporales, no es esencial para mantener vivo a un individuo.
En el proceso reproductivo humano intervienen dos tipos de células sexuales, o gametos. El gameto masculino, o espermatozoide, y el femenino, el óvulo, se encuentran en el aparato reproductor de la mujer. Cuando el espermatozoide fecunda (se encuentra con) un óvulo, este óvulo fecundado se denomina cigoto. El cigoto pasa por el proceso de convertirse en un embrión y desarrollarse en un feto.
Los seres humanos, al igual que otros organismos, transmiten algunas características de sí mismos a la siguiente generación. Lo hacemos a través de nuestros genes, los portadores especiales de los rasgos humanos. Los genes que transmiten los padres son los que hacen que sus hijos se parezcan a otros de su familia, pero también los que hacen que cada hijo sea único. Estos genes proceden del esperma del hombre y del óvulo de la mujer.
La parte externa de los órganos reproductores femeninos se llama vulva, que significa cubierta. Situada entre las piernas, la vulva cubre la abertura de la vagina y otros órganos reproductores del interior del cuerpo.

Partes y funciones del aparato reproductor femenino

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Este artículo trata sobre el aparato reproductor en las hembras humanas. Para el sistema reproductor en los machos humanos, véase sistema reproductor masculino humano. Para los sistemas reproductores femeninos de otros animales, véase sistema reproductor.
Sistema reproductor femenino (humano)Ilustración pictórica del sistema reproductor femenino.DetallesIdentificadoresSistema genital femeninoMeSHD005836TA98A09.1.00.001TA23469FMA45663Terminología anatómica[editar en Wikidata].
El aparato reproductor femenino está formado por los órganos sexuales internos y externos que funcionan en la reproducción de nuevas crías. En los seres humanos, el aparato reproductor femenino es inmaduro al nacer y se desarrolla hasta la madurez en la pubertad para poder producir gametos y llevar un feto a término. Los órganos sexuales internos son la vagina, el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. La vagina permite las relaciones sexuales y el parto, y está conectada al útero por el cuello uterino. El útero o matriz alberga el embrión que se convierte en el feto. El útero también produce secreciones que ayudan al tránsito de los espermatozoides hacia las trompas de Falopio, donde los espermatozoides fecundan los óvulos producidos por los ovarios. Los órganos sexuales externos también se conocen como genitales y son los órganos de la vulva, incluidos los labios, el clítoris y el orificio vaginal[1].