Arcos del pie

Arcos del pie

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:meditacion

Arco longitudinal del pie

Si tienes arcos altos, probablemente lo sepas. Pero, ¿conoces los problemas comunes de los pies con los que tienes más probabilidades de acabar?  Si tienes arcos que no tocan el suelo, hay una cosa que puedes hacer para evitar estos problemas, y es tan fácil que te preguntarás por qué no lo estás haciendo ya.
Los arcos altos son exactamente lo que parecen. El arco del pie es muy pronunciado y no toca el suelo cuando te pones de pie de manera uniforme sobre ambos pies. Esto ejerce una presión adicional sobre la bola y el talón del pie.
Es posible que hayas oído hablar de los arcos altos como “pes cavus”, que significa “pie hueco” en latín. Si haces la prueba de la huella húmeda, verás por qué. La impresión de tu huella húmeda es sólo el talón y la bola del pie, con un pie medio que no deja marca.
Aunque la mayoría de las personas que tienen arcos altos nacen con ellos, hay algunas personas que los desarrollan con el tiempo. Si desarrolla arcos altos más tarde en la vida, o si sólo uno de sus arcos se eleva, es el momento de ver a un médico, ya que podría ser un síntoma de un trastorno neurológico.

Los cuatro arcos del pie

El arco metatarsiano es el principal arco transversal, que atraviesa el pie justo por detrás de la bola. Este arco creado por los metatarsianos no es tan obvio como el gran arco medial, pero sigue siendo fundamental para distribuir el peso cuando nos levantamos del suelo al caminar o correr. Los tacones altos y el calzado sin un soporte adecuado del Arco Metatarsal pueden agravar la zona de tejido conectivo alrededor de los huesos metatarsianos causando dolor en la bola del pie (Metatarsalgia).
Las falanges (huesos de los dedos del pie) proporcionan equilibrio, soporte de peso y empuje mientras se está de pie, caminando o corriendo. El calzado estrecho y puntiagudo puede causar deformidades dolorosas en los dedos, como juanetes y dedos en martillo.
El astrágalo y el calcáneo forman la zona del talón del pie y soportan gran parte del peso del cuerpo. El astrágalo forma la conexión entre la tibia y el peroné (parte inferior de la pierna) y el pie. La tendinitis de Aquiles, los espolones del talón y la fascitis plantar son dolencias relacionadas con la inflamación de los tendones o ligamentos que se unen al calcáneo. Un calzado que apoye adecuadamente el arco medial puede reducir y prevenir el dolor de talón.

Arco lateral del pie

El arco medial es más alto que el arco longitudinal lateral. Está formado por el calcáneo, el astrágalo, el navicular, los tres cuneiformes (medial, intermedio y lateral) y los metatarsianos primero, segundo y tercero[1].
Su cúspide se encuentra en la superficie articular superior del astrágalo, y sus dos extremidades o pilares, sobre los que se apoya en bipedestación, son la tuberosidad de la superficie plantar del calcáneo, en su parte posterior, y las cabezas del primer, segundo y tercer metatarsianos, en su parte anterior. La principal característica de este arco es su elasticidad, debida a su altura y al número de pequeñas articulaciones entre sus partes componentes[1].
Su parte más débil (es decir, la más propensa a ceder por sobrepresión) es la articulación entre el astrágalo y el navicular, pero esta porción está arriostrada por el ligamento calcaneonavicular plantar, también conocido como ligamento de resorte, que es elástico y, por lo tanto, es capaz de restaurar rápidamente el arco a su condición original cuando se elimina la fuerza perturbadora. El ligamento se refuerza medialmente al mezclarse con el ligamento deltoideo de la articulación del tobillo, y se apoya inferiormente en el tendón del tibial posterior, que se extiende en una inserción en forma de abanico y evita una tensión indebida del ligamento o un estiramiento tal que lo alargue permanentemente.

Arco óseo

El arco medial es más alto que el arco longitudinal lateral. Está formado por el calcáneo, el astrágalo, el navicular, los tres cuneiformes (medial, intermedio y lateral) y los metatarsianos primero, segundo y tercero[1].
Su cúspide se encuentra en la superficie articular superior del astrágalo, y sus dos extremidades o pilares, sobre los que se apoya en bipedestación, son la tuberosidad de la superficie plantar del calcáneo, en su parte posterior, y las cabezas del primer, segundo y tercer metatarsianos, en su parte anterior. La principal característica de este arco es su elasticidad, debida a su altura y al número de pequeñas articulaciones entre sus partes componentes[1].
Su parte más débil (es decir, la más propensa a ceder por sobrepresión) es la articulación entre el astrágalo y el navicular, pero esta porción está arriostrada por el ligamento calcaneonavicular plantar, también conocido como ligamento de resorte, que es elástico y, por lo tanto, es capaz de restaurar rápidamente el arco a su condición original cuando se elimina la fuerza perturbadora. El ligamento se refuerza medialmente al mezclarse con el ligamento deltoideo de la articulación del tobillo, y se apoya inferiormente en el tendón del tibial posterior, que se extiende en una inserción en forma de abanico y evita una tensión indebida del ligamento o un estiramiento tal que lo alargue permanentemente.