Conciencia corporal

Conciencia corporal

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Ejemplo de conciencia corporal

La conciencia corporal, o sentido cinestésico, consiste en saber dónde están todas las partes del cuerpo en el espacio, cómo funciona cada una de esas partes juntas o por separado e incluso cómo se sienten.    Es una habilidad que se vuelve innata.    Algo en lo que no es necesario pensar mientras nos movemos a lo largo del día.    Es una habilidad que generalmente se desarrolla en segundo plano como resultado de la práctica de habilidades motoras a través del juego y la repetición.
Los bebés recién nacidos aprenden sobre la conciencia del cuerpo cuando descubren por primera vez sus manos.    Es fascinante ver cómo un niño se fija en esos cinco dedos por primera vez y se queda hipnotizado por los movimientos que realizan.    A medida que el bebé crece y se desarrolla, su sistema propioceptivo le ayuda a comprender que puede sostener un sonajero, agitarlo y llevárselo a la boca.    Puede que falle y se dé un golpe en el ojo una o dos veces, pero rápidamente aprende y se hace muy consciente de cómo funciona su cuerpo.
A medida que el bebé crece, se encuentra con más experiencias de movimiento que le ayudan a desarrollar su conciencia corporal.     Rodar de la barriga a la espalda, balancearse sobre las manos y las rodillas, pasar de gatear a sentarse y de sentarse a estar de pie.    Todas estas habilidades se consiguen mediante la exploración, la práctica y la perseverancia.

Propiocepción de la conciencia corporal

Cuando cierras los ojos, ¿cómo sabes dónde están tus pies? ¿Los brazos? ¿las manos? Cuando te llevas una cuchara a la boca, no necesitas mirar la cuchara para ver dónde está ni palpar tu boca para saber dónde colocar la cuchara; sabes dónde está tu mano en relación con tu boca.
Algunos niños no reciben ni procesan adecuadamente la información de sus músculos, articulaciones, tendones, ligamentos o tejido conjuntivo. Esto da lugar a una retroalimentación insuficiente sobre el movimiento y la posición del cuerpo. Deben utilizar la visión para compensar la escasa conciencia corporal y tienen una mala graduación de los movimientos. La capacidad de planificación motriz puede verse comprometida y las habilidades motoras finas y gruesas pueden retrasarse. La dificultad para procesar la información propioceptiva suele ir acompañada de problemas en los sistemas táctil o vestibular.
Algunos niños no pueden colocar su cuerpo correctamente para subirse a una bicicleta o pisar una escalera mecánica. Una vez en una actividad, puede ser difícil cambiar su posición corporal en respuesta a las exigencias de la actividad. Cuando juegan a la pelota, a algunos niños les puede resultar difícil moverse a la derecha, a la izquierda o a lo alto para coger una pelota que viene de distintos lugares. Algunos niños tienen dificultades para jugar con los juguetes porque no saben cómo ajustar su cuerpo para mover o ajustar adecuadamente las piezas del juguete. Los niños con problemas propioceptivos suelen parecer torpes. Pueden fatigarse fácilmente y parecer poco atentos porque tienen que esforzarse y concentrarse para determinar la posición de sus cuerpos.

Lista de comprobación de la conciencia corporal

-Objetivo: La conciencia del cuerpo es muy importante si queremos comprender nuestros estados físicos y emocionales actuales y nuestro nivel de estrés actual.    Cuando estamos ocupados, tendemos a dejarnos llevar por nuestros pensamientos y a prestar poca atención a lo que ocurre debajo de nuestras cabezas.    Sin embargo, nuestro cuerpo nos da muchas señales a las que es importante prestar atención si queremos afrontar el estrés de forma más eficaz. En primer lugar, están las señales fisiológicas simples, como el hambre, el dolor, la fatiga y la necesidad de ir al baño.    Si las ignoramos, disminuimos nuestra capacidad de recuperación y de afrontar el estrés.    En segundo lugar, son las sensaciones de nuestro cuerpo las que nos dan las principales indicaciones de cómo nos sentimos.    Si nos enfadamos, habrá sensaciones físicas asociadas, como la opresión en el pecho o la garganta, que nos lo indican. Si las ignoramos, la emoción puede acumularse hasta que, literalmente, explote o, por el contrario, se apague.    Lo primero se llama “inundación” y ocurre cuando hay una respuesta simpática repentina y nos damos cuenta de que no podemos controlar nuestras reacciones. La segunda se denomina “congelación”.    Ambos son potencialmente muy perturbadores, ya que pueden impedir nuestra eficacia y disminuir la capacidad de los demás para cumplir sus funciones.

Por qué es importante la conciencia corporal

El objetivo de estas actividades es desarrollar la conciencia corporal del bailarín. La conciencia corporal es nuestra comprensión interna de dónde está nuestro cuerpo en el espacio y determina la eficacia de nuestros movimientos. Puede considerarse una combinación de conciencia interoceptiva, propioceptiva y espacial. La recopilación y el procesamiento de información por parte de nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso, recibida a través de todos nuestros diferentes sistemas sensoriales, forman nuestra comprensión y conciencia de nuestro propio cuerpo. La conciencia corporal es, por tanto, la base del desarrollo de todas las demás habilidades de movimiento. Iniciar la conciencia corporal a través de actividades táctiles y sensoriales al principio, mejorará la función motora durante el resto de la clase. Es importante prestar atención a la dirección del movimiento y al nivel de presión, ya que éstos afectarán al resultado.
Las señales táctiles pueden ser una ayuda eficaz para la alineación. El cepillado puede introducir la idea de que la energía fluye en direcciones específicas en el cuerpo, animando al bailarín a alargar la columna vertebral y la parte delantera de la cadera, a dejar caer los huesos del asiento hacia los talones y a abrir los hombros hacia los lados. Las señales pueden ser dadas por un compañero, un profesor o el propio bailarín. Estas pueden ser referidas y dejadas caer a lo largo de la clase como una señal o recordatorio verbal y táctil.