Contractura isquiotibiales

Contractura isquiotibiales

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Prueba de contractura de los isquiotibiales

ResumenLas contracturas, o la reducción de la movilidad de las articulaciones, son una secuela común e incapacitante de las lesiones medulares. La intervención principal para el tratamiento y la prevención de la contractura es el estiramiento regular de los tejidos blandos. Aunque el fundamento de esta intervención parece sólido, la eficacia de los estiramientos no se ha verificado con ensayos clínicos bien diseñados. Un ensayo aleatorio reciente sugiere que no hay ningún efecto clínicamente valioso de un protocolo de estiramiento típico aplicado a pacientes con lesiones de la médula espinal. A pesar de los resultados negativos de este primer ensayo, sostenemos que los terapeutas deberían seguir administrando estiramientos para el tratamiento y la prevención de la contractura hasta que surjan los resultados de otros estudios. Para maximizar la probabilidad de conseguir un efecto clínicamente valioso, sugerimos que los terapeutas estiren los tejidos blandos durante periodos prolongados (al menos 20 minutos, y quizás hasta 12 horas al día). Se ofrecen sugerencias prácticas sobre cómo proporcionar fácilmente a los pacientes con lesiones medulares un estiramiento sostenido de las articulaciones y grupos musculares clave. Es más probable que los estiramientos sean eficaces si se inician antes de la aparición de la contractura. Los tejidos blandos de mayor riesgo deben ser objeto de estiramiento, sobre todo si es probable que la contractura imponga limitaciones importantes desde el punto de vista funcional.

Dedo con contractura en flexión

Diseño del estudio con fijación interna y duraciones de recuperación espontánea y tamaño de la muestra por grupo. Ángulo de extensión en las articulaciones de la rodilla de rata para los 24 grupos a un par = 12,5 N-cm. *P ≤ 0,05 para la diferencia entre los rangos medios de extensión de la rodilla de la contractura frente a las rodillas contralaterales. Todos los P > 0,001 identificados. #P ≤ 0,05 para la ganancia en el ángulo de extensión de la rodilla después de la duración de la recuperación la mitad, igual, el doble o el cuádruple de la duración de la fijación quirúrgica en comparación con la duración anterior. Barras de error = 1 error estándar de la media.Imagen a tamaño completo
Artrómetro utilizado para medir el ángulo de extensión. El fémur derecho se fija en una pinza metálica acanalada (F). El cóndilo lateral se sitúa en el centro de rotación (C). Un brazo móvil motorizado con dos postes ascendentes empuja la pierna posterior (L) hacia la extensión a una distancia fija del centro de rotación y a una velocidad predeterminada. Con un par de torsión = 12,5 N-cm se toma una imagen de la rodilla (el inserto de la esquina superior izquierda muestra la cámara montada sobre el artrómetro). El ángulo femorotibial se dibuja utilizando la línea femoral desde el cóndilo lateral (C) hasta la mitad de la abrazadera del fémur (F) (diáfisis femoral) y la línea tibial desde el cóndilo lateral (C) hasta el maléolo lateral (M). El ángulo femorotibial corresponde al ángulo de extensión alcanzado por la rodilla, definiéndose la extensión completa en 180°. Una vez colocada la pata de rata, la medición del ángulo articular es independiente del investigador.Imagen a tamaño completo

Contracción en flexión de la cadera

Una contractura de rodilla, o restricción de movimiento, puede ser el resultado de muchas condiciones. La principal preocupación es la capacidad del paciente para extender, o enderezar, la rodilla por completo. La incapacidad de extender la rodilla por completo puede dar lugar a muchos síntomas, como dolor, hinchazón y debilidad.    Los pacientes corren el riesgo de desarrollar tendinitis, artrosis en ciertas zonas de la rodilla o dolor en las articulaciones adyacentes.
Una contractura de rodilla puede ser el resultado de muchos factores.    Los pacientes pueden caminar con la rodilla flexionada después de una lesión o una operación. Los espolones óseos o una lesión del cartílago pueden causar un bloqueo mecánico a la extensión.    Determinar el origen exacto de la contractura es primordial para determinar el curso del tratamiento.
El diagnóstico se basa en una combinación de antecedentes, examen físico y radiografías.    Las radiografías simples ayudarán a evaluar las posibles fuentes mecánicas de la restricción de movimiento.    La resonancia magnética puede utilizarse como fuente adicional para evaluar las causas mecánicas, como una lesión del cartílago.

Contracción en flexión de la rodilla

ResumenLa parálisis cerebral (PC) es una enfermedad de la neurona motora superior que da lugar a un espectro de trastornos del movimiento. Como consecuencia de la lesión neurológica, los músculos de los pacientes con parálisis cerebral son a menudo espásticos y forman contracturas debilitantes que limitan el rango de movimiento y la función articular. Al no tener un componente genético, la patología del músculo esquelético en la parálisis cerebral es una respuesta a una entrada neurológica compleja y aberrante que no se comprende del todo. Este estudio fue diseñado para obtener una mayor comprensión de la respuesta del músculo esquelético en la parálisis cerebral utilizando perfiles transcripcionales correlacionados con medidas funcionales para investigar ampliamente las adaptaciones musculares que conducen a los déficits mecánicos.
Se obtuvieron biopsias de los músculos gracilis y semitendinoso de una cohorte de pacientes con parálisis cerebral (n = 10) y de pacientes con desarrollo típico (n = 10) sometidos a cirugía. Se obtuvieron biopsias para definir el perfil de expresión único de las contracturas y se realizaron pruebas mecánicas pasivas para determinar los valores de rigidez en trabajos publicados anteriormente. Los chips HG-U133A 2.0 de Affymetrix (n = 40) generaron datos de expresión, que se validaron para los transcritos seleccionados mediante PCR cuantitativa en tiempo real. Los chips se agruparon en función de su expresión y los de los pacientes con parálisis cerebral se agruparon por separado. Los genes significativos se determinaron de forma conservadora basándose en el solapamiento de tres algoritmos de resumen (n = 1.398). Los genes significativamente alterados se analizaron en función de su sobrerrepresentación entre las ontologías génicas y las redes específicas del músculo.