Las fascias

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Anatomía de la fascia

ResumenEl sistema fascial es un continuo tridimensional de tejidos conectivos presentes en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies y desde la piel hasta el hueso. El presente artículo pretende revisar la anatomía normal de las fascias del sistema musculoesquelético con correlaciones macroscópicas y microscópicas y describir su aspecto en la RM en sujetos normales y en pacientes con enfermedades autoinmunes del sistema musculoesquelético.Puntos clave- El sistema fascial es un continuo tridimensional de tejidos conectivos. – El sistema fascial es un continuo tridimensional de tejidos conectivos. Está presente en todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los dedos de los pies y desde la piel hasta el hueso.- El sistema fascial normal es apenas visible en la RM.- Los patrones de RM de la afectación fascial en las enfermedades autoinmunes reflejan la compleja anatomía de las fascias del sistema musculoesquelético.
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Dolor de fascia

Tienes una lesión de la que no te puedes librar. Te tomas un tiempo de descanso. Te pones hielo, te estiras y haces todo lo necesario, pero sigues cojeando en casa. Dedicas demasiado tiempo a intentar explicar tu dolor particular a los seres queridos que todavía te aguantan. Sigues las recomendaciones de fisioterapeutas y masajistas y acudirías a un aromaterapeuta si te ayudara a correr de nuevo, pero nada lo hace. Te diagnosticas en WebMD: Tienes un fallo estructural y la recuperación es imposible.¿Quieres la última información para mantenerte libre de lesiones y saludable? No te rindas todavíaLa respuesta puede estar justo debajo de la punta de tus dedos. Unos 2 milímetros bajo la punta de los dedos, para ser exactos. La fascia se encuentra debajo de la piel, envolviendo el cuerpo y abriéndose paso por el interior como si fueran telas de araña. La fascia está formada principalmente por fibras de colágeno densamente empaquetadas que crean un sistema corporal completo de láminas, cordones y bolsas que envuelven, dividen e impregnan cada uno de tus músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos y órganos. Cada parte de ti está envuelta en ella. Estás protegido por la fascia, conectado por la fascia y mantenido en forma humana por la fascia.

La piel de la fascia

Es posible que atribuyas el dolor de cuello o de espalda a unos músculos cansados o a unas articulaciones rígidas. Pero estos síntomas también pueden estar causados por una parte del cuerpo de la que probablemente no haya oído hablar: la fascia. Hasta hace poco, esta red de tejidos en todo el cuerpo recibía muy poca atención, a pesar de su importante papel en cada movimiento que usted realiza.
La fascia es una fina envoltura de tejido conectivo que rodea y mantiene en su sitio todos los órganos, vasos sanguíneos, huesos, fibras nerviosas y músculos. Este tejido hace algo más que proporcionar una estructura interna; la fascia tiene nervios que la hacen casi tan sensible como la piel. Cuando se estresa, se tensa.
Aunque la fascia parece una hoja de tejido, en realidad está formada por varias capas con un líquido intermedio llamado hialuronano. Está diseñada para estirarse cuando te mueves. Pero hay ciertas cosas que hacen que la fascia se engrose y se vuelva pegajosa. Cuando se seca y se tensa alrededor de los músculos, puede limitar la movilidad y provocar la aparición de nudos dolorosos.
Determinar si el dolor se debe a los músculos, a las articulaciones o a la fascia puede ser difícil. En general, las lesiones musculares y los problemas articulares empeoran cuanto más te mueves. Las adherencias de la fascia tienden a mejorar con el movimiento y también responden bien a la terapia de calor, que ayuda a recuperar la elasticidad del tejido.

Fasciae latae

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La fascia superficial es el tejido conectivo blando que se encuentra justo debajo de la piel. Envuelve y conecta los músculos, los huesos, los nervios y los vasos sanguíneos del cuerpo. Juntos, el músculo y la fascia conforman lo que se denomina sistema miofascial.
Por diversas razones, como la inactividad, la falta de estiramiento, el envejecimiento o las lesiones, la fascia y el tejido muscular subyacente pueden quedar “pegados”. Esto se denomina adherencia, lo que da lugar a una restricción del movimiento muscular junto con dolor, molestias y reducción de la flexibilidad o la amplitud de movimiento.
Una forma clave de mantener la fascia sana es incorporar a su vida una actividad física constante. Los estiramientos suaves, las caminatas, la natación y el yoga son excelentes formas de evitar el desarrollo de adherencias y mantener la fascia flexible. Estas actividades también pueden ayudar a aflojar la fascia que se ha quedado “atascada”. Lo ideal es hacer 30 minutos de ejercicio y 10 minutos de estiramientos al día.