Movilidad dorsal

Movilidad dorsal

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Arabelle es “muy testaruda y muy decidida”, dice su madre, Christine Laddusaw. Eso es algo bueno, porque antes de poder correr, o incluso ponerse de pie, Arabelle tiene que volver a aprender a moverse ahora que los músculos perpetuamente rígidos de su cuerpo se han relajado por fin, gracias a una compleja intervención quirúrgica en el Seattle Children’s.
Arabelle nació con parálisis cerebral espástica (PC), una enfermedad que hace que los músculos de sus caderas y piernas sean inflexibles y difíciles de controlar. Es como si el centro de mensajes entre su cerebro y sus músculos estuviera atascado en la posición “on”.
La espasticidad dificulta el aislamiento de los movimientos, pero Arabelle estaba decidida a no quedarse atrás respecto a sus hermanos. Aprendió a gatear dando “saltos de conejo”, juntando las dos piernas. Cuando utilizaba su andador, sus pies se cruzaban, tropezando entre sí.
Aunque la parálisis cerebral en sí misma no empeora con el tiempo, la espasticidad persistente tensiona y deforma las articulaciones, limitando así el rango de movimiento. También puede causar dolor crónico y fatiga, lo que disminuye aún más la movilidad. Laddusaw llevó a su hija a fisioterapia cuando era un bebé y empezó a explorar opciones.

11:00mi top 3: ejercicios de movilidad torácicaestom merrickyoutube – 11 sep 2016

Se ha implicado al primer rayo hipermóvil como contribuyente a la causa y progresión de la deformidad del hallux valgus. La deformidad del hallux suele ir acompañada de un ángulo intermetatarsal (IM 1-2) ampliado. Se ha planteado la hipótesis de que los sujetos que tienen un ángulo IM 1-2 anormalmente grande tienen laxitud del primer rayo. Los objetivos de este estudio eran comparar la movilidad dorsal del primer rayo en sujetos con hallux valgus con controles asintomáticos, e investigar la relación entre la movilidad dorsal y el ángulo IM 1-2. Catorce sujetos (de 23 a 81 años) con hallux valgus fueron emparejados por sexo y edad con sujetos de control. El ángulo IM 1-2 se midió a partir de radiografías. Un dispositivo de célula de carga midió la movilidad dorsal del primer rayo bajo una carga estándar de 55 N. El coeficiente de correlación de Pearson identificó una correlación marginal (r = 0,51) entre el ángulo IM 1-2 y la movilidad dorsal. Una prueba t independiente mostró una cantidad estadísticamente (P < 0,01) mayor de movilidad dorsal en el grupo de sujetos con hallux valgus. La movilidad del primer rayo aumentó en los sujetos con hallux valgus y un ángulo IM 1-2 grande puede ser un indicador de una mayor movilidad dorsal.

13:39movilidad de la columna torácica (¡grandes cambios!)universidad de la sentadillayoutube – 24 nov 2019

La movilidad articular limitada en pacientes diabéticos se ha identificado como un factor de riesgo en el desarrollo de úlceras plantares. Examinamos la movilidad dorsal y la rigidez pasiva del primer rayo en pacientes con diabetes e investigamos la relación entre la movilidad del primer rayo y la dorsiflexión de la articulación del tobillo.
Se estudiaron 40 individuos: 20 con diabetes (duración media estimada de 16 +/- 10 años) y 20 controles emparejados. La movilidad del primer rayo dorsal se midió mediante un dispositivo mecánico. Se recogieron los valores de desplazamiento de la fuerza contra la movilidad dorsal en incrementos de 10 N hasta un límite de carga de 55 N. El movimiento de dorsiflexión de la articulación del tobillo se midió con un goniómetro. Se evaluó el “signo de la oración”, un indicador clínico de movilidad articular limitada, en cada paciente. Los sujetos fueron separados en los dos grupos para el análisis de los datos.
Los pacientes del grupo diabético tenían más rigidez y menos movilidad del primer rayo dorsal que el grupo de control (p <0,05). En particular, los pacientes con un signo de oración positivo tenían una rigidez significativa del primer rayo (p <.05). Los pacientes con diabetes también tenían menos dorsiflexión del tobillo (p <.05).

Movilidad torácica con foam roller

Durante los primeros cuatro años de su vida, Alexa Reed luchó contra la tensión muscular y las actividades cotidianas, como caminar. Su lucha diaria era muy preocupante para sus padres, que no entendían qué pasaba.
“Desde que Alexa tuvo edad suficiente para caminar, supimos que algo era diferente”, dijo Amy Reed, la madre de Alexa. “La gente siempre nos decía que caminaba muy bien, de puntillas, como una pequeña bailarina. Hizo fisioterapia y usó aparatos ortopédicos en las piernas bajo el cuidado de un especialista en ortopedia, pero no teníamos respuestas a lo que le ocurría.”
Gracias al neurocirujano pediátrico de la Universidad de Washington, el doctor T.S. Park, finalmente obtuvieron la respuesta: Alexa tenía parálisis cerebral espástica, una enfermedad neurológica que provoca espasticidad y pérdida de movilidad. Para su sorpresa, T.S. Park también les dio la solución: una cirugía llamada rizotomía dorsal selectiva (SDR), en la que T.S. Park es un experto mundialmente reconocido.
Park explica cómo son sus jóvenes pacientes, antes de ser tratados: “Uno de los problemas de la parálisis cerebral es la espasticidad, que es el aumento del tono muscular. Cuando los pacientes intentan caminar o correr, sus músculos se tensan. Para algunos, ni siquiera tienen la capacidad de caminar o correr. Están muy limitados. Los pacientes tienen fuertes dolores corporales, articulares y musculares. Tratamos esta espasticidad y ayudamos a aliviar o prevenir estos problemas durante toda la vida del paciente”.