Pierdo el equilibrio al caminar

Pierdo el equilibrio al caminar

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Sentirse desequilibrado pero no mareado

La buena noticia es que la mayoría de nosotros no necesitamos ese nivel de equilibrio para mantener a nuestras familias y realizar nuestras actividades cotidianas.    Sin embargo, el desequilibrio es en realidad una señal de alarma de numerosos problemas y deficiencias potenciales.
Tener un mal equilibrio es habitual y empeora a medida que envejecemos.    Aunque pueda parecer normal e insignificante, la mayor preocupación de un equilibrio deficiente es sufrir una lesión potencialmente grave por un tropiezo o una caída.
¿Cómo saber si se tiene mal equilibrio?    Señales como la incapacidad de caminar en línea recta, la incapacidad de ponerse los pantalones mientras se mantiene el equilibrio sobre una pierna, los problemas para mantenerse de pie con los pies juntos y los ojos cerrados, o chocar con frecuencia con las cosas, son todos indicios de un problema de equilibrio que merece una investigación más profunda.
Incluso con una buena rutina de ejercicios, nuestra masa muscular disminuye con la edad.    Sin embargo, sin un régimen de ejercicio normal, puede afectar a personas de cualquier edad.    Muchos trabajos promueven hábitos de vida sedentarios, y la falta de un enfoque en el fortalecimiento constante y el acondicionamiento aeróbico pasa factura.      En particular, la pérdida de fuerza en los músculos de la cadera y el tronco/núcleo puede dificultar la reorientación del cuerpo cuando se necesita para lograr un buen equilibrio.    Si una persona no desafía estos músculos de la cadera y el tronco con suficiente frecuencia con el ejercicio, eventualmente conducirá a una pérdida de fuerza y masa muscular.      Por lo tanto, una prescripción y una dosificación adecuadas del ejercicio pueden ayudar a evitar o minimizar este deterioro de la forma física.

Marcha inestable como si estuviera borracho

La debilidad de los músculos o la mala visión pueden comprometer nuestra capacidad para mantenernos firmes sobre nuestros pies. Al igual que algunos medicamentos. Pero el proceso natural de envejecimiento no tiene por qué significar que se esté constantemente al borde de la caída.
Según los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), el VPPB es uno de los tipos más comunes de trastornos del equilibrio. Probablemente pocas personas hayan oído hablar de él. Pero si tiene más de 60 años, esté atento a su síntoma principal: vértigo intenso al mover la cabeza. Esto puede ocurrir incluso cuando simplemente se da la vuelta en la cama. Se trata de una alteración del oído interno que tiene varias causas, como un traumatismo craneal, una infección de oído y el envejecimiento.
El vértigo que experimentan las personas con el síndrome de Ramsay Hunt suele ir acompañado de dolor de oído y pérdida de la capacidad de oír. Si usted o su ser querido mayor experimentan estos síntomas, busque ayuda médica.
Si los problemas de equilibrio persisten, es importante examinar detenidamente el entorno doméstico de la persona mayor. ¿Una casa antigua con poca iluminación o con varios tramos de escaleras supone un mayor riesgo de caídas?

Sensación de desequilibrio y cansancio

Un trastorno del equilibrio es una condición que le hace sentirse inestable o mareado. Si está de pie, sentado o tumbado, puede tener la sensación de moverse, girar o flotar. Si está caminando, puede tener la sensación repentina de estar volcando.
Todo el mundo se marea de vez en cuando, pero el término “mareo” puede significar cosas diferentes para cada persona. Para una persona, el mareo puede significar una sensación fugaz de desmayo, mientras que para otra puede ser una intensa sensación de giro (vértigo) que dura mucho tiempo.
Alrededor del 15 por ciento de los adultos estadounidenses (33 millones) tuvieron un problema de equilibrio o mareo en 2008. Los trastornos del equilibrio pueden estar causados por ciertas condiciones de salud, medicamentos o un problema en el oído interno o el cerebro. Un trastorno del equilibrio puede afectar profundamente a las actividades diarias y causar dificultades psicológicas y emocionales.
Otros síntomas pueden ser náuseas y vómitos, diarrea, cambios en el ritmo cardíaco y la presión arterial, y miedo, ansiedad o pánico. Los síntomas pueden aparecer y desaparecer en periodos cortos o durar mucho tiempo, y pueden provocar fatiga y depresión.

Sentirse desequilibrado y tembloroso

Cuando se piensa en el equilibrio, es posible que no venga a la mente el papel que desempeñan las orejas. Pero las orejas son cruciales para mantener el equilibrio gracias a su nervio vestibulococlear. Este nervio envía señales al cerebro que controlan la audición (función auditiva) y ayudan a mantener el equilibrio (función vestibular).
Pero los oídos no son los únicos órganos que nos ayudan a mantener el equilibrio. Los oídos, los ojos, las articulaciones y los músculos trabajan juntos para mantenernos estables y erguidos. Cuando uno o varios de estos sistemas se desajustan, puede resultar difícil moverse y funcionar en el día a día. Las cosas más sencillas -como caminar, montar en bicicleta, hacer las tareas escolares o incluso jugar- pueden resultar difíciles y frustrantes.
Los trastornos del equilibrio se consideran poco frecuentes en niños y adolescentes, pero pueden subestimarse: los síntomas pueden diagnosticarse erróneamente como otra cosa o pasarse por alto. Pero resolver los problemas de equilibrio de los niños puede suponer una gran mejora de su calidad de vida en general, es decir, de su capacidad para jugar, aprender y sentirse lo más feliz y sano posible.
Dependiendo del tipo de trastorno del equilibrio y de su causa, los síntomas pueden variar de un niño a otro. Algunos niños y adolescentes pueden presentar síntomas graves que les dificultan el funcionamiento. Otros pueden tener sólo síntomas leves que apenas se notan.