Retroversion cadera

Retroversion cadera

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Retroversión de la cadera frente a anteversión

Describimos una variedad poco conocida de displasia de cadera, denominada “retroversión acetabular”, en la que la alineación de la boca del acetábulo no se orienta en la dirección anterolateral normal, sino que se inclina más posterolateralmente. Esta condición puede formar parte de una displasia compleja o ser una entidad única. Aparte de su retroversión, el acetábulo está situado normalmente en la pared lateral de la pelvis, y su superficie articular es de extensión y configuración normales. La orientación en retroversión puede dar lugar a problemas de pinzamiento entre el cuello femoral y el borde acetabular anterior. Definimos los parámetros clínicos y radiológicos y discutimos los cambios patológicos que pueden ocurrir en la condición no tratada. Se propone una técnica de tratamiento.

Grados de retroversión de la cadera

La articulación de la cadera es el lugar donde la cabeza del fémur se une a la pelvis. En anatomía, la palabra “versión” se refiere al ángulo o la rotación de todo o parte de un órgano, hueso u otra estructura del cuerpo, en relación con otras estructuras del cuerpo. La retroversión se refiere a una rotación anormal de la cadera hacia atrás en relación con la rodilla. Esta condición puede afectar a pacientes de todas las edades y provoca una tensión anormal en la parte baja de la espalda, la cadera y la rodilla y una marcha anormal.
La retroversión femoral es una deformidad de rotación o torsión en la que el fémur se tuerce hacia atrás (hacia fuera) en relación con la rodilla. La condición opuesta, en la que el fémur tiene una rotación anormal hacia delante (hacia dentro), se llama anteversión femoral.
Esta afección suele ser congénita, es decir, los niños nacen con ella. En muchos casos, el niño puede dejar de padecerla. En los casos en los que el niño no supera la retroversión femoral, la afección puede ser lo suficientemente leve como para no causar ningún problema de salud importante. Sin embargo, en casos excesivos, puede ser necesaria la cirugía para corregir la rotación. La deformidad por torsión también puede producirse después de una fractura en la que el hueso sana con deformidad o malunión.

Tratamiento de la retroversión de cadera

El pronóstico de la retroversión de cadera es generalmente malo.    El niño puede estar más limitado debido a la falta de coordinación y a la escasa fuerza de empuje durante cualquier tipo de actividad.    Las contracturas de la parte inferior de la pierna en relación con la parte superior (torsión tibial externa) deben ser tratadas si están presentes para disminuir la deformidad.    Una órtesis también puede aportar algún beneficio.
Si la condición causa problemas significativos y la cosmética es una preocupación, se puede contemplar la cirugía.    Si se asocia a una torsión externa significativa de la tibia, una osteotomía tibial inferior (cortar el hueso de la parte inferior de la pierna y girarlo hacia dentro) proporcionaría algún beneficio.    Los estudios a largo plazo son escasos para determinar el mejor resultado del tratamiento de este problema.    Lo mejor es tratar la mayor parte de la deformidad posible (ortesis para el pie, escayola para la torsión tibial externa y ejercicios de estiramiento para mejorar la posición general de la pierna).

Síntomas de la retroversión de la cadera

La retroversión de la cadera es el nombre común utilizado para una condición conocida como retroversión femoral. Esta afección se diagnostica en la infancia y se caracteriza por la inusual postura de “pies de pato” y la forma de caminar que desarrolla el niño.
Es fácilmente reconocible porque el niño desarrolla una marcha inusual. Sus pies están girados hacia fuera mientras caminan, y esto les dificulta estar de pie y moverse con normalidad. Es importante que la afección se trate pronto porque puede causar dolor y discapacidad a largo plazo a medida que el niño crece, debido a la presión que ejerce sobre las articulaciones de los pies, las caderas y las piernas.
Este trastorno de la marcha no es tan común como la marcha en punta, pero afecta a un gran número de niños. Puede estar causada por una serie de problemas diferentes, como pasar mucho tiempo en una posición determinada en el útero, un crecimiento anormal durante la primera infancia y también problemas neurológicos subyacentes. El tratamiento de la excentricidad dependerá de la causa, pero es algo que puede controlarse.
Cómo se puede gestionar con éxito esta afección. Por lo general, se resuelve por sí sola antes de que el niño cumpla los tres años. La mayoría de los médicos recomiendan a los padres que graben en vídeo la forma de andar de su hijo y la revisen cada pocos meses para comparar su forma de andar. Si la salida de los pies se debe a una posición fetal persistente, o al hecho de que los huesos del cuerpo crecen a ritmos diferentes, debería resolverse por sí sola con el tiempo. Existen tratamientos tradicionales conservadores, como la fisioterapia y las plantillas (plantillas ortopédicas a medida), que ayudan a controlar y dar soporte a las estructuras del pie.  Las plantillas ortopédicas no son una cura, pero pueden ayudar a corregir la excentricidad leve que puede deberse a la laxitud de los ligamentos del pie y del tobillo. Los aparatos ortopédicos no suelen ayudar en esta condición, aunque pueden hacerlo si se trata de un problema muscular que causa la marcha inusual.